Van desapareciendo
las últimas manchas de nieve
sobre las altas montañas.
El aire helado
va dando paso
a fumatas blancas.
El blanco,
ahora en el valle,
baila con cerezos y manzanos.
Rebasando los pozos,
el agua,
desparramada en regueros,
se entremezcla
con el escandaloso verde
que rodeando los troncos
forma una alfombra
primorosamente tejida.
Dorita.
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