El nogal
aún no respira,
muerto pareciera andar
junto a una fronda
despierta,
gozosa,
viva y dispuesta
a trepar a las alturas
sobre las nubes de Abril.
Bañarse en
sus aguas mil
estallando de placer
con ese sol
que se derrite
entre ramas,
hojas,
flores
y un millón de fractales
que dejan atónito al hombre.
Quien jugando a ser Dios
no es capaz de igualar
ni a un pequeño ruiseñor.
Dorita.
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