La ciudad,
donde vivo,
está en pie.
La gente pasea
tranquilamente
por las calles.
Los árboles,
del parque,
se están llenando de hojas.
Los niños
juegan en los columpios.
Los abuelos,
sentados sobre los bancos,
comentan
la carestía de la vida.
Tengo mucha suerte.
Dorita.
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