Lo que acabo
de vivir.
Me levanté a las 7,
pensaba que eran las 9.
Antes,
jamás,
semejante confusión.
Los Sábados
sagrados,
huyo de toda emoción.
El Sol,
esplendido,
detrás de una bruma marinera,
reconfortando el cuerpo,
calentando
el alma entera.
¿Qué hacer
con el chaquetón
amarillo de visón
que me rogaron
a alguna Ucraniana regalar?.
Con los peluches
encantados
pero con el pobre chaquetón
ninguna consideración.
Yendo a tomar
un café descafeinado,
allí estaba Javi
a su perro entregado.
Subí
a por la prenda a casa,
mandé bajar
a la muchacha.
Entre el hijo,
Javi y el perro
el resplandor presente.
Telefoneé a Isabel,
que por no tener wasapp
tuve que tirar de imaginación
para describir
las caras de regocijo
de los participantes
en aquella situación.
Paseando por la trasera,
de nuestra urbanización,
descubrí en un zarzal
tratando de sobrevivir
un cachorro de zarzal .
Vuelta a casa a buscar
las tijeras de podar.
Al final,
logré ,para él ,un lugar,
sobre esta Tierra,
más fácil de habitar.
Jesús,
que siempre anda al quite,
quedose
sorprendido
del lamentable estado
que mis manos encontró.
Misión imposible
el espetar la verdad.
Para él es obsesión
plantar árboles,
cuidarlos,
y mucho más
en jardines comunitarios.
Y en este punto me encuentro.
A punto de salir
a comprar y a pasear.
Dorita.
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