sábado, 30 de abril de 2022

La lectura de este día

 Lo que acabo

de vivir.

Me levanté a las 7,

pensaba que eran las 9.

Antes,

jamás,

semejante confusión.

Los Sábados

sagrados,

huyo de toda emoción.

El Sol,

esplendido,

detrás de una bruma marinera,

reconfortando el cuerpo,

calentando 

el alma entera.

¿Qué hacer

con el chaquetón

amarillo de visón

que me rogaron

a alguna Ucraniana regalar?.

Con los peluches

encantados

pero con el pobre chaquetón

ninguna consideración.

Yendo a tomar 

un café descafeinado,

allí estaba Javi

a su perro entregado.

Subí

a por la prenda a casa,

mandé bajar 

a la muchacha.

Entre el hijo,

Javi y el perro

el resplandor presente.

Telefoneé a Isabel,

que por no tener wasapp

tuve que tirar de imaginación

para describir

las caras de regocijo

de los participantes

en aquella situación.


Paseando por la trasera,

de nuestra urbanización,

descubrí en un zarzal

tratando de sobrevivir

un cachorro de zarzal .

Vuelta a casa a buscar

las tijeras de podar.

Al final,

logré ,para él ,un lugar,

sobre esta Tierra,

más fácil de habitar.

Jesús,

que siempre anda al quite,

quedose 

 sorprendido

del lamentable estado

que mis manos encontró.

Misión imposible

el espetar la verdad.

Para él es obsesión

plantar árboles,

cuidarlos,

y mucho más

en jardines comunitarios.

Y en este punto me encuentro.

A punto de salir

a comprar y a pasear.

Dorita.




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