miércoles, 1 de diciembre de 2021

Diciembre

 A las cinco.

Sí, a las cinco.

Aunque parezca mentira,

las nubes negras

por la Peña se descuelgan

y galopando

se acercan.

Casi sin darme cuenta,

la noche cae de golpe.

Mi mirada,

atravesando el cristal,

solo ve

de los libros su reflejo,

de las farolas

luz blanca,

de la Peña

la silueta.

Tras ella

un azul marino oscuro,

que más y más se oscurece.

Las gotas

en el vidreo andan pegadas;

parece querer quedarse

al abrigo del calor de la ventana.

Fuera

todo anda lloviendo y frío.

En las hojas muertas,

del suelo,

los dorados se entristecen,

se apagan y se enegrecen.

Dorita 




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