Al llegar la Navidad
alegría y pánico
mitad por mitad.
Todos juntos,
en familia,
y yo sin saber estar.
En una ocasión,
las niñas espectantes
atendían concentradas
a mis perlas;
así las solían llamar.
Si todo el mundo
la teme
por algo será.
Este año excepción.
Encontré caracoles
para la ocasión.
Aquello trajo la infancia.
El "paraíso perdido"
resucitó la inocencia
que buscando juego y luces
nos llevó a la Catedral.
Su imagen irreal,
mejor sobrenatural.
Fotos van y fotos vienen.
El tiempo transcurriendo
y yo logré sobrevivir
a una Nochebuena especial.
Dorita.
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