Sería algo Grande
si lograran su hazaña
en silencio.
Todo pactado,
bien sellado,
también un día
bien recompensado.
De ello
nada sabía;
mi actuación fue
espontánea,
fruto del desconcierto
ante aquella agresión
a lo más Sagrado,
a lo Verdedivino.
Sin saberlo
pisé la cola del Dragón,
sangre salía por sus ojos.
Pasé a ser
la proscrita,
la perdida;
sin norte y sin tornillos.
Después de cinco años,
siguen los de siempre
anhelando
satisfacer su ansia de venganza;
que lo verde se degrade
en su nombre.
Complot,
larga espera;
no sólo para los que buscan
la rendición,
la entrega,
sino para todos los que
en la mediocridad de la sombra
negra y fea
disfrutarían de saber
que al fin estoy vacía.
Dorita.
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