miércoles, 22 de diciembre de 2021

En Rucandio

 Recibida

con aromas,

nacidos

de una tierra inmaculada.

Tierra

que curadas las heridas

recupera una bravura

tan solo por el corzo,

el jabalí y el águila

comprendida.

Esperaba paciente

la visita,

agasajándome 

al saber de mí retorno.

Difícil de explicar

lo que el corazón siente

en el encuentro.

Algo se asemeja

al abrazo de una madre,

a la sonrisa complacida

del padre.

Es su aire,

su agua

quienes acarician

con ternura insuperable.

La tierra donde nací

no sólo sagrada

por traerme al mundo,

por estar habitada también

por los que me precedieron.

Dorita.

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