Sorprendida
ando viviendo.
Asombrada
de nuestra naturaleza
que no por archiconocida
deja por ello de asombrarme
y hasta escandalizarme.
Aunque parezca mentira
solo somos un espejo
de los que andan por arriba.
Camino al esperpento.
Un duende revoltoso,
maligno,
con alboroto y estruendo
anda moviendo los hilos
para hacer incomprensible
lo día a día vivido.
Ni me turba,
ni me espanta.
Me duermo convencida
que en cuanto repunte
el día,
sin necesidad de internet
o sobre papel lecturas
me alcanzarán
oscuras,rojas y hasta verdes
noticias de caraduras.
El hilo de la madeja
anda tan enredado
que es imposible atar cabos.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario