La verdad más pura.
No exige,
no duda.
Perdura.
No ,para el mediocre templado.
Ni se agobia,
ni se angustia,
ni se deprime.
En él cabe la pasión humana,
también la sobrehumana.
Es un romper
con el tiempo
aprendido y enseñado.
Sentir presencia
en el otro,
sabiendo que es uno mismo.
La belleza del volcán.
El relámpago y el trueno.
Sacudida
dejando caer asideros.
Une
filosofía y credo.
Se queda en la nada.
Se confía
en el todo.
Dorita.
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