viernes, 3 de diciembre de 2021

Burgos

 Y me fue enviada,

así,

de forma inesperada

una fotografía

de la Tierra mía.

Esa Tierra

qué es solo cielo y tierra

y allá,

en la lejanía,

una deslucida,

Luna.

Y que, en Diciembre,

se tiñe de infinito.

La dureza de su clima

intensifica

ese sentimiento

de soledad,

de desamparo;

obligándonos a dejar

que el infinito

haga lo mejor

en estos cuerpos desarmados.

Dorita.

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