A lo lejos,
Don Quijote
vuelve a cabalgar
por la Mancha.
Ni Sancho Panza
le alcanza.
Vuelve Don Quijote
a las sendas
que otro tiempo
recorriera,
pero no como alguien vivo
sino tan sólo
un espectro.
Habla,
grita,
levanta la lanza.
Ya no hace reír,
ni le escuchan,
ni le alargan.
Don Quijote sigue
perdido y derrotado.
Dorita.
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