No las toques,
déjalas
en el jardín.
Allí,
con dignidad envejecen.
Yo te digo
son sagradas,
dan alegrías sin fin.
Permiten a las abejas
ir recogiendo
su néctar.
Los abejorros, también,
revolotean sobre ellas.
Los pajaritos
gustan hacer sus nidos
en los árboles cercanos,
disfrutando, ufanos
las fragancias del jardín.
Dorita.
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