Hoy su Santo.
Es la verdad
que se esconde
tras el aire transparente
del día más reluciente.
La constancia
en la eterna primavera.
Cuando uno
a esta verdad llega,
la tarde fría y oscura
aparece,
con espesa niebla envolvente.
Helándote
las entrañas,
diciéndote
que esto también es.
Ya sólo queda rendirse,
vivir en el abandono
y permitir que la vida
vaya trazando su sendero.
Dorita.
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