Pacto de sangre
en mi infancia hicimos ;
fiel compañera,
por tí nunca violado .
Cuando,ya,
en nada creía
no te separaste
de mi lado.
La vida obtusa,
empinada,
se volvía,
tu hermosura
nunca me fue negada.
En la ciudad,
qué Felipe III
capital del reino nombrara,
saboree
tu aroma y compañía.
Las nieblas del Pisuerga,
mi mente adolescente
incendiaron;
recreando personajes
de ayer,
de hoy,
de siempre.
Aunque abandonarte quisiera,
a mi puerta asomas
rogando
que de tí
nunca me aparte .
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario