No creas
que porque digas
que sois muchos.
Que porque una y otra vez
me acoses,
con la mentira y el engaño
te engalanes,
quedarás por ello
sin condena.
No seré yo
quien a tal extremo llegue.
Será
la implacable vida,
queriendo respirar
la suave brisa,
quien no aceptará
la mezquindad,
quien buscará
hasta que encuentre
la verdad.
Quien te llevará
al gigantesco río.
Quién te pondrá
ante el espejo
ennegrecido.
Tú solito entrarás
en tu mazmorra.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario