No me cabe en la cabeza;
no puedo entender.
Esclava de conceptos erróneos
de tantos.
¡Durante tanto tiempo!.
No estuve atenta.
Endiose a personas
sin escrúpulos.
Gozaron con mi escarnio,
con mi tortura.
Fue al amparo
de aquellos árboles.
Con estos ojos contemple
la gran masacre.
La que logró
hervir mi sangre.
Me sentí
unida a su destino.
Mi suerte
estaba echada.
Unidos
en la resurrección,
comenzó,en mí,
la Gran Liberación.
Dorita.
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