Por Amor a la poesía
pude haber sido
destruida.
Quiso
la osadía de una Madre,
que veía
el trasfondo de las cosas,
que desnuda siguiera
y no buscara
las máscaras prohibidas.
La soledad
parecía mi destino.
En Soledad
en el verso me introduje.
Y así sigo sola.
No soy mujer
de corrientes,
ni de modas.
Me bastan
mis historias,
a veces tan pesadas.
También luminosas,
ligeras,
cuando la Vida
así lo quiso.
Amo a los místicos,
los admiro y los miro.
Me gustan las personas,
directas,
sin tapujos,
las sinceras.
Huyo de lujurias y ropajes.
Amante
de los más lindos paisajes.
Los que,
a pesar de nuestra especie,
son de fácil acceso
a lo largo y ancho
de esta Patria
tuya y mía.
Dorita.
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