Desde entonces,
instante lejano,
los dos saben
lo que quieren.
Cada quien,
se sabe con derecho
a llevar a buen puerto
sus proyectos.
En el caso
de que uno pretenda
vivir en el limbo
y el otro
y el otro
sienta el impulso
de hacer de su vida
un propósito;
día a día
se seguirá viviendo
esperando
quien tendrá la valentía
de iniciar
la gran despedida.
Dorita.
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