Un día quisiste
que yo fuera blanca.
Mis mejillas
sonrosadas.
Margaritas alegres
me muestran candor,
inocencia.
Tu del trabajo
jamás disfrutaste.
Incapaz de beber su vino.
No es vino amargo,
no amarga.
Vino de antaño,
vino viejo y bueno.
Empecinado trataste
de eliminar
mi sombra.
Un rayo de luz,
ilumina tus tretas.
De poco te sirven
calumnias,
intrigas.
Mira que es muy cierto
que el tiempo va poniendo
a cada quien
en su asiento.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario