Toda su vida
un regalo.
El no momento,
sus gemelas sin padre,
se fue a por tabaco.
Su trabajo impecable
en la librería;
con fecha de caducidad.
Comenzó su andadura
el papel se fue embarrando,
podría
estrujarlo.
Aquella caja de manzanas
sobre el mostrador,
quien lo diría,
agua en la que el pez
metía su cabeza
para seguir viviendo,
un poco más.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario