Tormentosa
y de pureza inmaculada.
Siempre presente
la angustia
del pecado.
De religión,
por los siete costados,
empapada.
Mi desbordada mente
los más increíbles
escenarios procesaba;
confundido
lo real e imaginado .
El yugo del temor
mi más fiel compañero
En toda acción
buscaba perfección.
Causaba
a los mayores risa,
a los niños
hastío.
Dorita.
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