Hoy me visitaste
en sueños.
No creo
por casualidad haya sido.
La casualidad
una falacia
sin sentido.
Cogías mi energía
entre los brazos;
la pusiste a buen recaudo
entre los pechos.
Cuando apareció
quien robarla pretendía,
se encontró
que aquel tesoro
en el cofre no aparecía.
Dorita.
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