sábado, 8 de octubre de 2016

Que solita está la niña,
que sola está mi niña.

Sus ojos.....
negros...
profundos....
no tiene quien se los mire.

Esa boquita de grana
con el dulzor que desgrana.

La luna la ve de lejos
iluminando su cara.

Las flores se vuelven chicas
cuando al pasar
se la encaran.

Pero

¡Ay!

Mi niña
no tiene quien la acompañe.

Tuvo,
según ella dice,
un amor de terciopelo.

Al que quiso...
con desgarro.
Al que quiso...
con esmero.

Sobre la yerba verde
y los cardos
que entresalen.

Se le escapó
por la niebla.
Se le  escapó
por el valle....

El tiempo  también se escapa....

Y mi niña
ya no mira
sino a las sombras,
al río.
A la niebla,
a las olas,
a la montaña
y al frío.


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