La luna
se ha puesto guapa,
con su mantilla de seda,
peineta de pedrería
y un vestido de lunares.
Entusiasmada ......
se deja ver
por el río.
Sus pisadas centellean
entre las hojas caídas.
El agua caracolea,
se ensortija
en sus rodillas.
Hace
detenerse al tiempo.
En este juego
de amores,
es la noche quien quisiera
gozar
hasta el infinito.
No hay comentarios:
Publicar un comentario