Llegó el frío..
a deshora,
el calor también.
A las frágiles cerezas,
debido al vaivén,
les salieron los colores.
No sabiendo que hacer,
con esfuerzo sobrehumano
maduraron a la vez.
Donde quedaron
los veranos
que entre risas y alegrías
y no pocas picardías....
se iban , poco a poco,
insinuando.
El árbol las ofrecía
con calma,
con armonía.
Por Santiago..
en su sazón.
Llegando a San Ignacio...
el árbol aligerando.
En Agosto,
por la Virgen,
con la guinda "garrafal"
se hacía....
el pacharán.
Dorita.
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