Están radiantes
las calas,
sin escarabajos verdes.
Se me ofrecen
como regalo,
para la gente
que me quiere.
Con la Pascua,
anunciando la Resurrección
de Jesús y la suya propia,
llegan voraces
los coleópteros.
En ellas,
hacen sus casas.
Se va acercando el momento
de olvidar
a las damas blancas.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario