A mí edad
empiezo a darme cuenta
que he sido una imbécil.
Me he pasado la vida
corriendo tras el conocimiento,
intentando demostrar
todo lo que iba aprendiendo.
¿Para qué?.
Hubiera sido precioso
transitar
como las margaritas,
como las amapolas,
sin agobios ni sobresaltos.
Y por encima de todos,
mi mayor error
ir de marisabiondilla.
¡Con la placidez y serenidad
que da
el hacerse la tonta!.
Dorita.
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