Llegué
como imantada.
Siempre ocurren cosas.
No faltan las que me dejan impresionada.
Esos días.....
fueron increíbles.
Fulanita,la huraña y desconfiada,
como para no serlo...
no queda ningún miembro
de su familia.
Dejó su profesión de química
para llevar
las interminables fincas
con toda clase de árboles
en plena producción.
Tiene pisos en tres importantes ciudades
pero no se ocupa
más que de sus árboles
y vender
la fruta por los mercados.
Pasado el verano,
solo ella y Citranita
viven allí.
Juntas,en furgonetas separadas,
dos días por semana
acuden a lo que han transformado
en su modo de vida.
Citranita setenta y ocho.
Menganita cincuenta.
Resulta que Citranita
se duerme conduciendo
y obligada Menganita
a seguirla detrás.
Y así,la bella durmiente
hace sucesivas paradas
al ir y al volver.
Su lazarilla hace lo propio,
a la fuerza.
No tiene agallas
para plantarse.
No podría vivir
con el sentimiento de culpa
si le ocurriera algo.
Cosas de mi pueblo.
Dorita.
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