jueves, 12 de septiembre de 2024

Llueve

 El río

baja cantando.

Las pozas,

donde brincan los zapateros,

en su lecho rojizo acogen

el agua bendita.

El cielo y las hojas, allí,

juegan al escondite

cuando el viento

lleno de autoridad

se lo permite.

El nuevo rosal trepador

contempla.

Sobrevivió

a un justiciero Sol

y por eso

aún no abandona sus hojas.

Seguro

de que un benigno otoño

siga regalando rosas.

Dorita.


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