Habiendo visto
desde la salida de mi casa
que un jovenzulo
se estaba aplicando
a coger ciruelas de un ciruelo
cuya propietaria
no estaba en el pueblo,
me apresuré a reprenderle.
¡En qué hora!.
Este mozuelo
se metió en una casa alquilada
al lado del tal ciruelo.
Empezaron a salir personas
a cual más raras
y desconocidas para mí
dando todo tipo de explicaciones
a cerca de que el propietario
lo permitía,
la propietaria que bien la conozco
vive en Medina de Pomar
y no tiene buenas pulgas,
y bla,bla,bla.... salió también
una mujer con la nariz destrozada....
erróneamente supuse
que pudiera ser causa de algún golpe.
Después de disculparme,
subí a mi casa a comer.
Estando comiendo empecé a pensar
que si aquella mujer
tenía así la nariz
bien me pudiera ocurrir a mí lo propio.
Me apresuré a preparar
una bolsa de ciruelas
y se las ofrecí.
Las cogieron
pero la mujer en cuestión
me dijo que a ella
le gustaban más
otro tipo de ciruelas.
Fui a por ellas y se las di.
Sorprendida me dijo,
sin que preguntara nada,
que el problema radicaba en un cáncer.
Que era policía de mujeres
maltratadas y que estaba de baja.
Me tranquilizó.
Todos ellos se deshicieron
dando gracias.
Se fueron con un coche,
mercedes deportivo,
diciéndome adiós
por las ventanillas.
Pude dormir en paz.
Dorita.
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