martes, 24 de agosto de 2021

El encuentro

 Caldo de cultivo,

volvieron las especies

a saborear el agua;

arrancando los colores

y los sabores del alma.

Cesaron los rugidos.

Calmáronse los ojos;

las lágrimas saladas

fueron absorbidas.

La madre, mirada penetrante,

atenta, vivía la guerra terminada.

La paz se hizo presente;

solo los peces, los pájaros,

buscaban las palabras.

Nosotros nos reconocimos;

el vino no logró

nublar los ojos lúcidos.

Fue del arpa saliendo

el envolvente hilo

que teje la estructura brillante,

transparente.

Llegado su momento,

agarrando de un cabo

nos fuimos extendiendo;

diluyendonos en la gracia 

y en filo del palpitar diario.

Dorita.

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