Como los barcos
se hundían,
la niña dejó el papel.
Cogió cortezas de pino.
Una verdadera flota
con esfuerzo
consiguió.
Dudó
sobre cuál montar.
Sobre los mares del Sur,
empezó a navegar.
Tan lejos llegó,
como su imaginación la llevó.
Dorita.
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