Habíamos dejado de creer
en hidras, cíclopes,grifos....
Estábamos indefensos,
desnudos.
Las hidras,
multiplicando sus cabezas,
nos lanzan su aliento venenoso.
Los cíclopes,
fuerza de cien toros,
con sus miradas pulverizan edificios.
Los centauros,
simulando ser hombres,
a velocidad desbocada
lo arrasan todo.
Por donde pasan
no crece la hierba.
Atónitos los hombres
andan paralizados,
ni parpadean,
sus ojos abiertos como platos.
Dorita.
No hay comentarios:
Publicar un comentario