dice el refrán.
No debiera ser así.
¡Qué hacemos todos
sino esperar!.
Espera la madre
ver a su adolescente
evolucionar,
con la certeza
de que lo anhelado
un día llegará.
Espera quien planta un árbol
que se va a hacer grande
y en verano
de su sombra va a disfrutar.
Espera el profesor entregado
ver a sus alumnos
ir las etapas superando.
Así....
todos esperamos.
Si no desesperamos,
al final saborearemos
los frutos de lo alcanzado.
Dorita.
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