Toda esa tierra olvidada,
de la España vaciada,
cuando la primavera la alcanza
salta de gozo.
Sobre una alfombra esmeralda,
los árboles se engalanan.
Preparando van sus flores
para el gran cortejo nupcial.
Un día,
darán a luz a sus frutos,
color al estío
y paladar
a cualquier tarde otoñal.
Dorita.
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