La quiero
entusiasta.
Me importa muy poco
llegar a entender sus cosas o no.
La quiero entusiasta.
Como el mar embravecido
rompiendo
sobre el acantilado.
Derramando
fuerza y color.
La quiero entusiasta.
Como un niño
corriendo tras las pompas de jabón
o intentando
coger la luna.
Siempre, siempre,
entusiasta.
Dorita.
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