Las estrellas se callaron,
aquella noche cerrada.
Negra
cual boca de lobo
que vagando
anda con hambre.
Amarga cáscara
de naranjo agrio.
Las estrellas no cayeron
solo para no estrellarse
sobre una tierra
de hirvientes entrañas.
Una Tierra
que en triste agonía camina,
sin saber si tiene cura
o si solo anda esperando
la sentencia de sudor de hielo
derramando.
Dorita.
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