Todavía en España,
fácil encontrar una hospedería.
En el patio,
un ciprés gigante.
Una fuentecilla,
donde los gorriones
cantan encantados
sus bellas canciones.
Mariposas blancas.
Los muros de piedra.
Los monjes que quedan
regalan
estupendas sonrisas
y miradas limpias.
Y todo es silencio.
Silencio que habla
el mismo lenguaje
de flores y árboles.
Dorita.
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