Con el arcángel Miguel
andan viajando,
donde los huesos
sin tumbas se retuercen.
Donde la s cuervos
a los heridos cantan.
Corrompida danza
que con espinas oxidadas corona.
Hueros ojos
que solo entienden
de carne renegrida.
No saben de la incorrupción
de los espinos,
ni del perfume de la rosa,
ni de la inmaculado albor
de la Azucena.
Dorita.
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