Sobre los templos temblando.
Sobre las ortigas
desordenadamente creciendo.
Por encima de los buitres
sobrevolando la corrompida carne.
Sobre el ojo huero del dragón.
Más allá de la funesta podredumbre
de la mandrágora.
Los cerezos y los manzanos ,de mi huerto,
siguen floreciendo.
Dorita.
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