miércoles, 14 de agosto de 2024

Contar historias

 Empecé

en el internado,

a los nueve años.

Tan insignificante.

Nadie me hacía caso.

Pero las mayores

al escucharme decir cosas de Rucandio

me hacían corro.

Empecé

a sentirme importante.

Dorita.

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