miércoles, 14 de agosto de 2024

De mis historias de la infancia

 Una de las cosas

qué fascinaba,

a las mayores,

era cuando las contaba

que en Rucandio

solo había dos televisores

el del teleclub

y el de mi casa.

Que este segundo era casero,

que nos lo fabricó

el marido de la hermana

de una del pueblo

que vivía en Bilbao

y que por eso no tenía marca.

Esto era verdad.

No hace tanto 

todavía he charlado con su hijo.

Dorita.

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