sábado, 17 de agosto de 2024

La Tarde

 No debe de sufrir

la tarde

por ser tarde.

Si la tarde supiera

lo que en el atardecer

la espera,

con delirante gozo

se prepararía

para ese especial instante

en el que ella trascendería

para que día y noche

en un grandioso abrazo

se encontraran.

Dorita.


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