La furia
cayendo va.
Poco útil es
el enojarse.
Con ahínco
se busca la verdad.
No con espada en mano,
ni con entregada caridad.
En el reposo,
en silencio.
En ese soliloquio eterno
donde con pasión se busca
a ese que se siente compañero
y por él
eternamente acompañado.
Solo a él
se adora e interpela.
Las tonterías
poco importan,
hojas secas
que en otoño
el viento se las lleva.
Uno sabe
que el bien enraizado árbol
disfruta
de grandiosa primavera.
Dorita.
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