fue...
desestabilizarme.
Al principio
incomprensión
seguido de tristeza
para finalizar
analizando lo que dijiste
y cayendo en la cuenta
que mi reprensión a tu hijo
fue justa
y que tú reacción desproporcionada
defendiendo
lo indefendible
un absurdo.
He desayunado tranquila
con un café delicioso
fuerte y sin azúcar.
Dorita.
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