sábado, 3 de mayo de 2025

Tiempos pasados

 Tal vez

el mayor manjar

de mi infancia

el sabor de las campanas

escuchadas los domingos

en tiempo de cerezas.

El sonido de la carrera

cuesta abajo,cuesta arriba,

llegando al pueblo.

El agua fresca 

sobre la cara.

La subida apresurada

a la Iglesia

antes del toque

de la una.

Los cantos 

que nadie ha osado variar

y que a fuerza de ser escuchados

todo el pueblo

los domina.

Las charlas a la salida,

en el pórtico y en la barbacana

desde la que se divisa

todos los campos

adornados

de bolitas rojas.

Las sardinas asadas en las Eras

y la vuelta al tajo

hasta que falta la luz faltaba

para poder ver los frutos.

Sin duda,

otros tiempos.

Dorita.


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