Está solito.
Sus filigranados árboles
yo no sé si bien recuerdan
de sus últimas hojas
el color.
Todavía el frío frena
ese impetuoso ardor
de ir a jugar al balón,a los columpios
o al pilla pilla
con sus amigos.
Más es posible que antes pronto
que tarde
todo cambie.
Ya os lo contaré.
Dorita.
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