Te estoy llamando.
Acude a mí te necesito.
Sé de mis deficiencias.
Sé que no merezco
tu venida.
Más también sé
que fuera de tí
yo no soy nada.
Permíteme entrar en mi mismo
donde lo tangible
se trasforma en insondable.
Donde el agua
es pura y cristalina.
Mantenme ahí...
cómo un bebé
en el vientre de su madre.
Dorita.
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