Trepidante la angustia
de aquel
que pretendiendo
tenerlo todo controlado
y bien dispuesto
descubre
y no por casualidad,
un buen día,
que todo su artilugio era mental
y engañoso
sin tener consistencia real.
El castillo,
de golpe,
se le viene encima.
Hasta duda
de su propia vida.
Dorita.
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